Despertarse por la mañana y encontrarte en un poblado en las montañas al norte de Tailandia justo antes de amanecer… es simplemente INDESCRIPTIBLE.


Una de las cosas que no sabiamos es que donde dormimos no era un “hotel” para los turistas sino que era la casa de una de las mujeres del poblado (la que podeis ver en la foto). Por lo que antes de marchar, y siguiendo el ritual, le dimos las gracias por su hospitalidad.

Nos preparamos para el siguiente día de trekking, este sería bastante más sencillo ya que iba a ser un descenso hasta el campamento de elefantes. Por lo que el equipo tomo su último desayuno, esta vez occidental, en ese mágico paraje y empezaría a recorrer selva y más selva.

Para un aficionado a la montaña como soy recorrer lo que estabamos recorriendo era muy gratificante. El terreno era totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado, asi como la tierra era de una arcilla compacta y oiamos aullidos, gruñidos y demas sonidos animales que nunca antes habiamos oido. Volvimos a encontrar otra cascada de agus y aproveche a darme un último chapuzón.



Llegamos al campamento de elefantes con ganas de más trekking y pensando que teníamos que haber cogido 2 noches en las montañas en vez de una. De todas formas ahora teniamos unos cuantos retos frente a nosotros; 1 hora de ruta en elefante, rafting y descenso en canoa de bambu. El elefante estuvo realmente bien, es una experiencia curiosisima puesto que la forma que tienen de andar y sobre todo las pendientes por las que nos llevaba hacia que temiesemos por nuestras vidas, aunque todo estaba perfectamente controlado. Tras el aceleron de los elefantes nos dispusimos a “navegar” haciendo rafting en una primera parte y descenso en canoa de bambu en una segunda parte. Nos encanto!


Llegaba la hora de la despedida, parecia que llevasemos más tiempo juntos que apenas unas 30 horas. Nos intercambiamos mails, facebooks, skypes… para seguir en contacto y sobre todo nos despedimos del bueno y siempre sonriente Sam.

De vuelta ya en Chiang Mai decidimos ir a la misma guesthouse que el matrimonio escoces, ya que ellos estaban muy contentos alli y el precio distaba muy poco de el que habiamos pagado en la guesthouse china (450thb). Malas noticias! estaba completo pero una de las cosas buenas que tiene Tailandia es que 15 metros alrededor de donde estes tienes un sitio donde dormir, y asi fue, a 30 metros encontramos una guesthouse realmente buena y barata, apenas 300thb (7,5€) y decidimos que sería nuestra durante los días que nos quedan en Chiang Mai.
Ahora a cenar rico, aunque la pobre Leire está cansada ya de tanta comida thai.
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